Desde Córdoba nos llegó un texto de nuestro amigo y poeta Hernán Nikolaus contando la derrota de Talleres de Córdoba a manos de Brown de Puerto Madryn el pasado fin de semana. Descorchá un vino y leela...
El domingo no llegue a ver el sol, un encuentro con amigos el sábado por la noche se extendió y el domingo fue descanso hasta entrada la noche.
Mi casa, a escasas cuadras de la cancha del Club Atlético Talleres de Córdoba, se encontraba en sombras, solo la tele encendida daba algo de luminosidad.
El canal local transmitiría el partido entre Guillermo Brown de Puerto Madryn y Talleres, por un lugar en el ascenso al Nacional B.
Las expectativas son muchas, Talleres es un grande que busca recuperarse, la cancha totalmente repleta así lo demuestra.
Brown de Madryn viene con estadísticas abrumadoras, una delantera formada por tres jugadores que resalta por su elevado promedio de gol.
Durante varios meses es el cuco del torneo, lo he escuchado desde una radio en el taller que trabajo, mi amigo Gino es fanático tallarín, y le he escuchado decir hasta el hartazgo al periodismo cordobés que en realidad el nivel de juego en el sur es malo, por ello la gran cantidad de goles y ese puntaje que asusta, “estos no jugaron contra nadie” es la frase más usada.
Lo que mostro el partido fue una verdadera exhibición de futbol, con grandes jugadores que hacían de cada pelota recuperada en el medio campo una sensación de gol inminente, delanteros de buen pie que volaban, muy veloces, sobre todo los dos juveniles, Juan Tevez (un jugador de primera A, a mi humilde entender) y Fernández, y un goleador muy preciso (Giménez).
También el volante por derecha aportaba mucho al ataque, y el marcador volante por la izquierda hacia lo mismo por su punta, aunque lo de Juan Tevez era impresionante, velocidad y manejo de gran nivel.
El 5 a 1 hizo que los jugadores de Brown salgan aplaudidos por la hinchada local, a pesar de la grande decepción ante el resultado, fue una demostración de futbol ofensivo y bien jugado en un campo visitante, en estos tiempos de resultaditas amarretes y poco interesados en la belleza del espectáculo, alzo mi copa para brindar por Cacho Sialle y sus muchachos, que nos han regalado ante todo la esperanza de que no todo está perdido…
Recuerdo la previa al partido, el periodismo cordobés hablando como si en el sur no supiéramos jugar a la pelota, a no confundir, que no haya una cultura profesional y que sea más complicado para un jugador de la Patagonia perdida llegar a ser profesional no significa que no sepamos jugar a la pelota.
Vienen a mi recuerdo grandes jugadores de nuestra liga sur, algunos fueron compañeros míos en Pampero, también en el resto de los clubes los había, por supuesto… y recuerdo un equipo de Natura, con sus camisetas viejas y pantalones y medias de distintos colores ganar un campeonato con un futbol que rara vez se permitía dividir una pelota, un gran campeón con un futbol que llenaba los ojos, allá por el principio de los años 90.
La vida me llevo a Viedma, donde jugaba para un club de una villa, llamada El Cóndor, donde tuve la suerte de compartir equipo con el Pelado, un 5 con más clase que Redondo, cuya profesión era la de albañil, y también pude enfrentar a Villa Libertad, que contaba con un medio campo con más clase que la mejor selección de Basile.
Sin ir más lejos, puede uno observar como hoy por hoy el gran delantero en cuanto a habilidad e improvisación es el Burrito Martínez, nacido en Viedma…
Es por ello que insto a quienes en las inferiores de nuestros clubes trabajan a que lo sigan haciendo, con el máximo de los esmeros y siempre tratando de capacitarse mas y mas, y sigamos el ejemplo de este Brown que no arruga nunca y va siempre al frente, aprendamos de la furia de nuestros vientos y como ellos vayamos por la victoria, no hagamos de nuestro futbol una suave brisa acorralada, seamos los vientos fuertes del sur, aprendamos de ellos.
Desde aquí mi más sincero agradecimiento a este gran equipo y su noble filosofía de atacar en cualquier campo, que viajo en un motorhome 1800 km, se bajo y simplemente jugó al futbol. Gracias, han hecho que este domingo sin sol no sea tan oscuro…
Por Hernán Nikolaus
