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jueves, 13 de septiembre de 2012

Tristeza de domingo...


Tristeza fiera, tristeza de domingo”, susurra milongueando el Gordo Alorza. Pero las tardes son soñadas cuando se llenan de futbol. Cuando la primavera se acerca, y entre el aroma de las incipientes flores podemos respirarlo, aún tenue, tímidamente, en las calles, en los potreros, en las plazas, y ¿porque no?, en las canchas mismas.
No hay futbol local, y el fútbol en TV no es lo mismo. Es otra cosa, aun cuando en la cancha nos quedemos esperando una repetición que no aparece, la dilucidación de un offside de dudosa credibilidad, o la intensidad del dolor que una patada ocasione, nada hay que pueda compararse con la presencia in situ, en un campo de fútbol.
El futbol en TV es, pienso, lo que el director de cámaras quiere que sea. Es la boca llena de gol en primer plano, la puteada, el codazo, la gambeta, todo lo que imaginemos, visto desde una óptica fría, distante, que no necesariamente es real, aunque pretenda, y parezca serlo.

Tristeza amarga, de mates que se lavan, de minas que no llaman, de tierra en los bolsillos…”, sigue el Gordo con su Guardia Hereje. Salgo a andar, por la tarde dominguera, sin mucho que esperar, ni mucho que buscar. Sin embargo, como sin querer, paro en una plaza, la misma por la que había pasado un rato antes. Ya no está desierta. Entre los juegos de los niños, como si hubiesen dibujado un perímetro de cal uniéndolos, diez niños y dos adultos, corren tras una pelota amarilla, mansamente desinflada.
El padre de alguno de ellos esta en uno de los arcos, compuestos de dos estacas clavadas en el piso, como puñales. En el otro se para una figura femenina, a quien uno de los niños llama “mamá”, y el resto respetuosamente, y sin excepción, “señora”.
Ninguno de ellos supera los once o doce años, supongo. Sin embargo, tengo la sensación de que juegan como adultos, sin respetar las reglas. Me pregunto entonces si no será en realidad que nosotros jugamos como niños.

Pero no, una vez que me hube sentado en un banco, a mirar, solo a mirar, veo que juegan de otro modo. Son cinco niños y un adulto por cada equipo, según puedo adivinar, atento a la falta de indumentaria distintiva.
Uno de ellos, del equipo que pretende hacerle goles a la “señora”, viste estoicamente para la ocasión. Zapatillas de la pipa, medias caídas, y el pantalón y la camiseta del Barza, sin número ni leyenda alguna en la espalda que torne cierta mi sospecha de que quiere emular a Messi. Pero no, el chico tiene mucha pinta, pero poca pasta de crack.
En su mismo equipo, sin embargo, hay otro niño, uno de los mas chicos,  en edad o tamaño, no lo se. Viste unos jeans gastados, y zapatos colegiales, seguramente heredados de algún hermano mucho mayor. Todos le dicen “Marcelito”. Siento que al día siguiente, con la misma timidez, entrará a la escuela con las mismas pilchas, u otras, muy parecidas.

A diferencia del falso Messi, este parece vivir con la pelota entre sus pies, gambeta va, gambeta viene. Caño a uno, dribling a otro, zurdazo irrespetuoso a un ángulo imaginario, grito de gol tímido, pero certero.
Y ahí empieza la eterna discusión, “que entró al ángulo”, gritan unos. “Se fue por arriba”, dicen los otros, en un griterío infernal de cinco niños por bando, que parecía no tener arribo a buen puerto si no hubiese aparecido la voz de la improvisada arquera reconociendo el gol de Marcelito.
A ninguno de los pibes se le ocurrió protestar, ni siquiera poner en duda la palabra de la “señora”, que, como único argumento válido para el reconocimiento, se limitó a decir, “es que me hubiese dado mucha pena que no hagas el gol”.

Marcelito asintió apenas, con la cabeza en alto, como matando su timidez innata. Recién en ese momento, cuando se les dio por pedirle de beber a la aguatera de turno, seguramente hermana de alguno de ellos, que tranquilamente servía agua en una jarra roja, de una botella de gaseosa llenada para la ocasión, me dí cuenta de que todos, casi con la misma intensidad, se sentían felices.
Luego el partido siguió, se hicieron goles, muchos, todos los que la falta de táctica, de defensores que obren de tales, de delanteros que se precien, pueden llegar a permitir. De todos modos, pensé, el resultado a nadie le importa.
Me fui mucho antes que ellos, que seguramente lo hicieron al caer la tarde. La tristeza que todas las tardecitas de domingo traen aparejada se vio atenuada esta vez. El futbol, en su mas puro estado, en su mas simple expresión, me había llenado una vez mas de gozo, pero de modo mucho mas genuino.

Tristeza dulce, de estadio ya vacío… tristeza de domingo” , insiste el poeta platense. Recuerdo entonces que acaba de arrancar la Copa Presidentes, y estamos en los albores del Provincial. Tal vez, solo tal vez, podamos vivirlo de este modo, simple, por el solo hecho de jugar, sin que a nadie importe, tanto, el resultado. Juntarnos de a cientos, de a miles, según el caso, solo para vernos, para gozar del buen juego, y del otro también, sabedores de que a casi todos les tocará perder, y a uno solo ganar.
No habrá ninguna señora en el arco rival, dispuesta a concedernos goles merecidos, marrados torpemente en la última puntada. Pero así es la vida, y seguramente valdrá la pena intentar que alguno de nosotros, aunque más no sea por un instante, se parezca a Marcelito…

Por “Perico” Perez Araujo

sábado, 1 de septiembre de 2012

El hornero árbitro infalible

El hornero contaba con una reputación inmejorable en el ambiente del referato de la liga de los montes.
Siempre elegido para arbitrar los partidos más chivos, era admirado por todos debido a la justeza y precisión de sus fallos, dueño de una honestidad intachable.
Pero para aquella final su cabeza no estaba enfocada como siempre lo estaba en el partido a arbitrar. Su amor por una calandria cantora lo tenía en el aire.

Antes de comenzar el partido recibió como era ya costumbre una ovación desde las dos hinchadas, ambas estaban seguras de lo infalible que era el hornero en sus cobros, de esta manera estaba garantizado que simplemente ganaría el mejor, o el que mayor fortuna tenga ese día, pero jamás ganaría equipo alguno por un error de este genial arbitro.
El hornero árbitro infalible ese día estaba desconcentrado, aunque debido a su capacidad y a su marcada honestidad estaba dirigiendo bien el partido, que parecía ir rumbo a un empate sin goles y definición por penales.
El dientudo vizcachon, director técnico de la selección de los montes laguneros, siempre presto a los mínimos detalles, se dio cuenta que el hornero no tenia su mente en el juego en un ciento por ciento.
Lo observaba atento a los sonidos, como quien espera oír una bella canción, y de tanto en tanto desviaba su mirada de la cancha para posarla en los caldenes que rodeaban la misma.
Atento a este detalle, el vizcachon llamo al avestruz, que se encontraba en el banco de suplentes y le dijo: _ vas a entrar a jugar por la punta izquierda, cuando llegues al área enreda tus patas con el cogote y caerás inevitablemente, de esa forma ganaremos el partido por un penal inventado.
El avestruz abrió los ojos más grande de lo habitual, sabiendo que era imposible engañar al hornero inventando un faul inexistente, pero el vizcachon clavo su mirada en el horizonte y no dio lugar a replica alguna.

Una vez dentro de la cancha, el avestruz toma una pelota y aprovechando su descomunal velocidad pico hacia el área, y una vez dentro de ella enredo sus patas con su cogote y cayo espectacularmente.
El hornero miraba con medio ojo la jugada y con uno y medio observaba los caldenes en busca de la enamorada, al ver la caída sanciono penal, ante la protesta airada de todo el equipo del monte del otro lado de la laguna.
El hornero por primera vez fue duramente criticado, y el flamenco loco grito desde la tribuna visitante que el error se debía al amorío que el hornero estaba teniendo con la calandria cantora, ya que los había descubierto muy tortolitos en la isla fachinosa donde desemboca el arroyito.

Durante toda la semana hubo innumerables reuniones entre los integrantes de ambos equipos, y llegaron a la conclusión de que la calandria cantora era capaz de hacer perder la cabeza a cualquiera, así que el hornero debería buscarse un nuevo amor, ya que ese no era el adecuado para él.

Una tardecita el vizcachon dientudo se cruzo con la feliz pareja, y aunque veía en el hornero cierta tristeza, era imposible no notar lo feliz que lo hacia la compañía de la calandria cantora.
El viscachon llamo a reunión de urgencia, explico que en realidad el culpable de aquel alboroto había sido él, por lo tanto veía como lo más justo que el equipo rival se quede con el trofeo de ese año, y alentó al hornero a continuar su noviazgo con la calandria cantora, dado lo feliz que se los veía, y dijo que con un poco de colaboración el hornero podría volver a arbitrar, y si estaba un poco distraído, era más sano estarlo que dejar escapar al amor de su vida.

De esta manera todos aprendieron que una falla cualquiera la puede tener, y que no es justo querer opinar o interferir en la vida de los demás, la libertad individual es un derecho de todos…
El monte lagunero se lleno de lo más bello, la música no dejaba de sonar…


Por Hernán Nikolaus

viernes, 31 de agosto de 2012

Por la vuelta

Volviste Julio!!!! Te extrañamos!!!. Sabio comentario de un anónimo lector del blog huracanense ante su retorno a esta página. Llegó agosto y parecía que Julio se había marchado de antemano, como quien no quiere la cosa, en los postres de junio,  y no solo al trópico ecuatorial.

De repente, sin pedir permiso, la actividad bloguera pasó a estar compuesta por una pretendida, y magra, literatura. Al menos en lo que a mis publicaciones  respecta, ya que no me atrevería a encolumnar en el mismo anden al vagón literario que sale de la pluma de mi amigo y, ¿colega?, Hernán Nikolaus.

Aún así, siento que no cumplimos el objetivo. Que ese comentario entra a la página como una feroz cachetada a nuestros ya truncos sueños de creadores y contadores de historias. Que no hay manera de suplir al futbol, a lo que por sí mismo genera, y mucho menos desde nuestros desvariados relatos.

Seguramente, esta nota, mis anteriores palabras, y las que vendrán, nada tienen que asimile al eterno, inmarcesible, placer de ver correr a veintidós tipos tras la joya redonda de cuero. Y saber, anoticiarse, de ella, de los players, de la hinchada, del equipo de la fecha, goleadores. En fin, tal vez sea esa la forma mas concreta de pintar este juego hermoso a través de las palabras.

Tanto se ha dicho de los regresos. Tanto se ha escrito de los retornos, del calor que toda vuelta trae aparejada, que no puedo mas que callar ante la evidencia, patentizada en aquel comentario.

Volviste Julio!!! Te extrañamos!!!. Clama el lector ante la vuelta del futbol, de una noticia, de la posibilidad de refuerzos para el Torneo Provincial, o para la disputa de la Copa Presidentes, según sea el caso. Hechos, en palabras, pero hechos al fin.

¿Habrá lugar para algún dejo de abstracción?. ¿Para las ficciones del Niko?, quizás si. Me pregunto si podrán ir de la mano, como íbamos a la cancha, cuando niños. Si podrán abrazarse semanalmente nuestra prosodia futbolera, volcada al papel como un escupitajo a un linesman indecente, y las noticias, las crónicas precisas, los pronósticos, resultados, puntajes y entrevistas.

Espero, ansío, que si. Seguramente podremos conjugarlas y hacer de este espacio un ámbito donde el lector pueda ver el futbol tal cual es, y tal como nuestra imaginación lo ve, a una misma vez. Como nos lo han contado, y como lo vemos cada domingo. Cruel imagen de nuestro mundo, donde casi siempre se pierde, donde a veces se gana, y otras, muchas, apenas se puede arañar un empate.

Los seguidores de esta creación de mi amigo Julio habrán observado la ausencia de mi firma en las pasadas semanas. Acepto, cabizbajo, que los golpes sufridos por Unión, por un lado, y por mi amado Rojo de  Avellaneda, por el otro, me han dejado casi exánime, y sin la menor gana de escribir. Hasta este entonces, casi orgulloso, siempre creí que un mal escribidor podía mejorar su prosa en la derrota. Pero no, no es así, y al menos en lo que a este juego se refiere, preferiría hacerlo desde la victoria, por mas indecorosa que esta fuera,  desde ahora y para siempre.

Con una mueca triste debo admitir que nadie ha implorado mi vuelta, y que es posible que no se festeje mi retorno. Pero acá estamos de nuevo, aun con la sospecha de generar mas rechazo que aceptación, con la sangre y el oxigeno una vez mas tratando de alumbrar mi escuálida imaginación y mis dedos lerdos.

Como dice una sabia milonga platense, aplicable a todos los retornos dilatados,  “y ahora él le pide que vuelva… porque las noches se llenan de fantasmas y de penas cada vez que ella se va”…

Volviste Julio!!!! Te extrañamos!!!

Por Hernán "Perico" Pérez Araujo

jueves, 9 de agosto de 2012

El viejo Zorro rebotero

El viejo zorro rebotero se sentía cansado… y no era para menos, llevaba varios días de mal dormir, estaba preocupado.
Era el histórico goleador de la selección de futbol de los montes laguneros, pero se creía desorientado, en las últimas prácticas con el equipo no lograba pescar la pelota dando vueltas en el área para meter un gol.  Esa virtud era lo que lo destacaba en la liga, y ahora sentía haberla perdido.

Caminaba por los montes en soledad, tratando de buscar una explicación a su pérdida de intuición goleadora…   buscaba la solución escuchando el viento entre los caldenes, mirando el sol de los atardeceres, las estrellas en la noche, pero no lograba llegar a solucionar su falta de olfato goleador…
Se sentía cansado. Y se preguntaba…  ¿abre perdido por siempre mi olfato para el gol?

En las practicas seguía sin conseguir el gol, hasta una tarde descubrió que el arquero atajador de mariposas hacia todo lo posible para dejarse hacer un gol por el viejo zorro, para ayudarlo a que este mejore su confianza…
Ya casi al borde de la desazón total, fue a hablar con su suplente, el joven potrillo picante, para decirle que lo mejor  para el equipo seria que él sea el titular…
El joven potrillo picante venia metiendo infinidad de goles en las prácticas, y el partido final contra el equipo del otro lado del monte se acercaba.

El joven potrillo picante le dijo con una sonrisa al viejo zorro rebotero que de ninguna manera aceptaría ser titular, que el titular seria el zorro, ya que se lo había ganado en tantos años de convertir goles con sabor a hazaña…
El viejo zorro rebotero se encontraba sin fe en sí mismo, y le dijo al joven potrillo picante
_  sabes potrillo, me he olvidado como ubicarme en el área para sacar ventaja en los rebotes y allí poder meter los goles que siempre metí… y te veo a vos, tan sereno a la hora de convertir los… como haces potrilo, para convertir tantos goles? Yo ya lo olvide…  ¿Cuántos goles hiciste en las ultimas practicas?
_ No sé, dijo el potrillo, nunca los cuento, no me interesa saberlo, solo juego por jugar, si pensara en cuántos goles hago me distraería y no podría seguir haciéndolos…
El viejo zorro rebotero escucho al joven potrillo, y medito sobre lo que le había dicho durante varias horas… ya entrada la noche entendió la lección… el mismo se estaba equivocando al creer que lo importante era meter muchos goles, y eso hacía que en lugar de disfrutar y vivir el partido plenamente, este pendiente de hacia o no un gol…
Esa noche el zorro viejo durmió muy bien, al otro día en la práctica volvió a tener la sabiduría para llegar antes que los defensores rivales a empujar la pelota luego de algún rebote, convirtiendo muchos goles…
Cuando volvió a encontrar al joven potrillo picante le agradeció su sabio consejo…
_ A veces los más viejos creemos saber más que los jóvenes, pero vos me has demostrado que no siempre es así, vos, joven potrillo picante, me has recordado algo que hizo de mi un gran goleador…
_ a eso lo aprendí de vos, (dijo el joven potrillo), lo único que hice fue recordártelo, como muchas veces yo he olvidado cosas y vos me las recordaste a mi…

El viejo zorro rebotero jugo la gran final contra el equipo del otro lado de la laguna y convirtió tres goles, a poco de terminar fingió un dolor en su pierna izquierda e hizo que ingrese el joven potrillo picante, que con la defensa rival cansada por el trajín del partido, convirtió un bello gol a pura velocidad…
El director técnico de la selección de los montes laguneros, el místico vizcachon dientudo, se sintió feliz por lo que habían aprendido sus jugadores, las cosas en equipo con integrantes que tiran para el mismo lado y son buenos entre sí engrandecen de sabiduría y regocijo a quienes comparten el bello sueño de jugar a la pelota, y más allá de cualquier resultado, lo esencial era disfrutar del juego, como lo hacen los niños, algo que nunca deberían de dejar de hacer los viejos…

REGALO DEL DÍA DEL NIÑO... por Hernán Nikolaus

martes, 7 de agosto de 2012

Fantasía y Realidad

La siguiente nota, estaba programada para antes del domingo pasado pero por problemas técnicos no la pudimos publicar. Cumplimos con nuestro amigo Hernán Perico Pérez en subir la nota, hoy ya con el equipo de sus amores consagrado como el mejor del sur pampeano.

El insomnio me invade, como casi todas estas noches. Trato de que mi cerebro le de ordenes a las teclas, que parecen duras, quejosas, como resistentes a recibir mis palabras y volcarlas al papel. Trato, pero no puedo. La inspiración se me escurre tan rápido como el whisky se ha esfumado entre las rocas del hielo. Sirvo otro y pienso, siento, que si no va a ayudarme a escribir, tal vez me haga conciliar el sueño.
Estoy en el dilema de escribir un relato breve, solo con la intención de entretener al ocasional lector con alguna historia hecha crónica, o dejarme llevar por la imaginación, y volcarme a la ficción, aunque mas no sea en la forma de esta prosa desnuda.
Fantasía o realidad es la cuestión a dilucidar. Pienso que mis notas anteriores han divagado entre ambos extremos, como ululando en el viento, en un ir y venir entre mis propias contradicciones.
Tal vez sea una buena semana para la ficción. Podría pensar en un tipo que pretende ser un tanto multifacético, que conjuga diariamente sus varias actividades laborales y ociosas pretendiendo ser uno mismo en todas ellas. Podríamos creer, además, que se le da por escribir.
Podríamos suponer que esta semana el tipo tiene que hacer su entrega quincenal, compromiso ineludible, para ser publicada en el blog de un equipo del sur culturalista que, destino taimado, va a definir el presente torneo justamente frente al club de sus amores.
Podría ser una buena historia creo, e incluso debiera ser narrada por alguien mas adiestrado en estas cuestiones. Pienso que podría agregarle que el narrador es amigo, ex rival liguero, ex compañero en intercolegiales y juegos deportivos, de la dupla técnica del equipo para cuyo blog escribe. O que incluso fue compañero de quien dirige a su propio equipo, hace unos lejanos 20 años, en su esporádica carrera, con idéntica camiseta, en la misma cancha, sin verde y sin césped, de flojo alambrado y de líneas sin cal.
Tal vez fuera oportuno agregarle a la historia que ambos equipos no estaban entre los favoritos, que nadie daba dos pesos por que pasaran las semifinales. Tal vez podrían ser de localidades vecinas, casi hermanas, o, ¿por que no?, aborrecer al mismo equipo, con un poco mas o un poco menos de desprecio futbolístico.
Cierro los ojos y tiemblo, de placer, satisfecho. Imagino, o sueño, con un estadio repleto. Rojo pasión de un lado. Blanco, con el azul de índigo quemando el pecho, del otro.
Tal vez fuera productivo, literariamente, inventar que el primer partido fue un cerrado empate, cero a cero, en el cual no hubo mayores ventajas para ninguno de los dos; y que esta que transcurre ha sido una semana en la que a nadie le han quedado las uñas intactas, ni mansos los corazones.
Podría citar las formaciones de ambos equipos, decir que hay suspendidos de ambos bandos, que no juega un legendario zaguero nacido y criado en uno, pero que hoy defiende la camiseta del otro. O que al otro le falta su goleador y figura, también por suspensión. Y describir una tarde soleada, un partido vibrante, un resultado incierto. Luego un final, un ganador, con la alegría de un lado, con la pena que solo da el ser observador de un festejo ajeno, del otro.
Puedo, como el poeta, escribir los versos mas tristes esta noche, o los mas alegres, o dormirme en este mismo instante, vacío de inspiración, pero lleno de esperanza, con el tímido deseo de no despertar hasta el domingo, a eso de las 5 de la tarde, con una sonrisa extasiosa, de triunfo, o de satisfacción por haberlo intentado.
Si, efectivamente, creo que sería una buena historia. Tal vez, otra noche, cuando a algún fantasma se le de por dictármela en un susurro al oído, me decida a escribirla. Fantasía o realidad, ¿a quien le importa?, nadie escribe para ser creído. Como dice el Pato Santos Fontanet, fantasía y realidad, a esta historia, le da igual…..

Hernán Perico Pérez

domingo, 29 de julio de 2012

Partido Chivo

Me siento a escribir y me descubro un defensor que jamás agarro una marca, un arquero que no ataja ni un colchón, un enganche peleado con la pelota, un hincha que no articula puteadas.
No me sorprende.
Los momentos de mi vida en los que yo he crecido tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que yo he empeorado, tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos; el fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes. Si bien competimos para ganar, y trabajo de lo que trabajo porque quiero ganar cuanto compito, si no distinguiera qué es lo realmente formativo y qué es secundario, me estaría equivocando..."
La frase de Bielsa derrama sabiduría sobre lo limitado que somos los humanos y lo agradecido que debemos estar a esos momentos en que la pelota siempre pica mal y como dice el poeta contemporáneo Iván Noble “ partido chivo el que jugamos, todos atrás y dios de 9, todos atrás y nuestro dios siempre en orsai …”
El gallego Gonzales estaba jugando un partido horrible, hay un penal a su favor y decide no patearlo.
A mi me corresponde el silencio…

Por Hernán Nikolaus

sábado, 21 de julio de 2012

Hinchada hay una sola

Dice en sublimes palabras don Eduardo Galeano que “una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio... rara vez el hincha dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música”.

Somos hinchas, aún pudiendo ser tantas cosas a la vez, como cualquiera, pero nos despojamos de todos nuestros otros ropajes, pintando nuestros cuerpos del  mismo color que el corazón.

Domingo. Pitazo inicial. Los nervios de punta ya no se calman con nada que no sea la redonda muriendo en su ley, rodando, mansa, a la red, ahogando la pena en un grito uniforme, lleno de la cuarta de las bocales.

Está la bocal extendidísima, y está la maestra de quinto, de hace tantos años. Están sus hijos, los nietos de la de sexto también, están los amigos, y los otros también.

Están los que jugaron alguna vez, y los que no también. Está aquel malogrado puntero derecho, “sobrino” de mi vieja, con lagrimas en los ojos, que asoman como pidiendo permiso para caerse ante tanto espectador. Y está su viejo también, si el que un día me dijo “Perico” para siempre. Y están las madres de los pibes que idolatran, y están las novias a ayer, las de hoy y las de siempre.

Están todos. Están los que están, y los que no están también. Si hasta me pareció verlo al viejo, y a los viejos de tantos otros, colgados del alambre, como cuando a sus hijos nos tocaba estar del lado de adentro de la línea de cal, y creo haberlos oído unirse en alguna puteada cuando el silbato sonó para el otro lado.

Hay un partido también, pero no se si importa. Porque estamos todos, los de adentro y nosotros, jugando juntos. Hay un partido, y “partidos son partidos” decía un viejo relator, y a veces se gana, y otras tantas no.

Y cuando no se gana, alguno reprocha alguna pifia, a otro se le escapa algún insulto, un a veces tímido malestar ante la impotencia de no poder saltar el alambre a dar aunque sea una mano, ante la inutilidad de nuestras patas.

Todos, en la misma, con dolor primero, con el temple exánime después, con la tristeza que parece ser irremediable a flor de piel. Porque hay un resultado, y no parece ser el mejor.

Pero así es este juego, el más bello de todos, capaz de llevarnos en diez escasos minutos desde la más triste penumbra a la cúspide del paroxismo, orgásmico si se quiere, que un triunfo agónico nos depara.

En un segundo todo estalla, la tristeza se vuelve sonrisa, el silencio se vuelve canción, el frío se va con abrazos, y la garganta le grita tibia a esa camiseta que “estamos con vos”, pero ya sin voz.

Siento que en ocasiones el juego nos hermana. Cuando niños, la pelota nos hace cómplices fraternos de todos los pibes del barrio, del pueblo mismo, en la calle, en el campito. Luego la cancha, la camiseta, la pasión, nos siguen hermanando, con las diferencias intactas, con toda la vida a cuestas. Ser hinchas también lo hace, aunque sea por estos fugaces noventa minutos.

Domingo. Pitazo final. Cuando todo acabó, y después de que las lagrimas se le piantaran aún sin su explícito permiso, decía aquel simpático puntero, que todo lo que venga después será de yapa. Pienso que ya le alcanza con lo de esta tarde gélida, que nos hizo doler los huesos, pero vibrar los corazones. Tal vez tenga razón, pero tal vez el viento no pudo llevarse nuestro sueño, y querremos mas, siempre mas, porque de eso se trata el juego, y la vida misma.

Mientras, los días pasan, mansos, pero no se si quiero que llegue el próximo domingo. No es por temor, ni por exceso de confianza, ni por mi aborrecimiento por el paso del tiempo, sino porque, sea cual fuera el resultado, tengo la hermosa sensación de que nada va a igualar lo vivido…

Por Perico Perez Araujo

jueves, 12 de julio de 2012

Viajar por las rutas embarradas de nuestro futbol


Volver a recorrer la ruta del futbol de la liga del sur muestra que algunas cosas han cambiado, en comparanza con años atrás.
Recuerdo en otras épocas, cuando ante la ausencia de las FM se cruzaban los autos de las distintas hinchadas y desde su interior se hacían las señas correspondientes de una victoria, una derrota o algún empate… eran datos un tanto dudosos, ya que no faltaba ante una derrota las señas de una victoria, un poco para joder a los del otro equipo, otro poco quizás para sentir aunque sea a través de la falacia y por un instante la victoria que se fue a buscar y fue negada, muchas veces por la triste participación de un arbitro localista, (algo que parece no cambiar…)

Las pampas no son llanas acá por el sur…
Las pampas desde la loma muestran campos distonales, secos mandalas, como un remendado mantel sin migas con alguna añeja mancha de tinto, la sangre de una pena que vuela corta haciendo ruido a perdiz perdida.
El seco paisaje desde la ruta muestra las cosas padecidas en estas pampas de futbol sufrido…
La soledad del arquero…
La angustia de un marcador al que el pelotazo lo sobra…
La impotencia del marcador central ante una pifia…
Lo inútil de un mediocampo que perdió la pelota…
El fastidio de un wing que no recibe pases…
La espalda cansada del enganche que anda peleado con la pelota…
La sensación de ignorancia de un delantero en off side, de un mano a mano errado…
Todo eso parece sentirse en este invierno crudo, como si todo eso fuera en realidad el partido de la vida en estos pagos…

En esta oportunidad el viaje es a mí entender mucho más valioso que los tantos que he hecho para ver una primera división…
Con el Moni, mientras la ruta nos mostraba unas pampas secas y descoloridas como suele ocurrir en el duro invierno, recordábamos cuando no era su hijo ni mi primo los que jugaban, sino nosotros mismos, sobre todo aquellas finales para nosotros memorables, con San Martin, que se sucedían con los años mientras nuestros entonces pibes documentos nos permitían jugar en el futbol infantil, y lo bueno de encontrarse en el recuerdo con jugadores como el Pope, el Cali, el Piojo, Pacioni, Jose, el torito, el Lalo, y todos aquellos pibes que jugaban a muerte contra nosotros…
El futbol infantil es de mayor valía que la primera división, sobre todo en la parte social que nuestros clubes deben cumplir…

De más esta aclarar que no va esto en desmedro de tantos jugadores de otras tierras que han venido a enriquecer tanto futbolísticamente como humanamente a estos pagos, con muchos de los cuales he hasta entablado una buena amistad…
Las divisiones inferiores sirven como educación y disfrute de nuestros hijos, primos, amiguitos, eso a mi entender las enaltece por encima de una primera división…
Una vez comenzado el partido, cuando el futbol tomo altura brillo como un sol, despejando todo intento de llovizna maliciosa, esa lluvia que contradice la frase poética del indio cuando dice “fue por una lluvia que realmente moje…”
Esa lluvia que no moja pero embarra…

Ojala algún día podamos entender que lo se realiza en las divisiones inferiores trasciende el ganar un campeonato, lo que allí se realiza tiene la profundidad del sonido del barretazo de nuestros antepasados al romper la tierra de estas frías pampas…
Ojala algún día nuestras pampas dejen de ser espectadoras de injusticias provocadas desde un triste escritorio y dejemos de pregonar como ejemplo a nuestros pibes el ganar como sea y desde fuera de estas canchas en las que aun resuena el barretazo como un corazón en la tierra en la que con manos agrietadas, hace muchos años atrás, se clavo un arco que significa mucho mas que un lugar donde introducir la pelota…

por Hernán Nikolaus

viernes, 6 de julio de 2012

Incentívame Amor



Tardó en llegar el invierno, pero se esta haciendo sentir de una manera cruda en mi pampa querida. Me metí en la cama siestera, con frío, pero sin sueño. En la tele, lo de siempre, no hay futbol y parece que la mujer de Demichelis esta embarazada, pero separada a la vez, y su abogado dice que hasta le investigaron la fecha de ovulación. Patetismo en pleno. Lo apago, y enciendo la radio, la de ahora, la que me llega a través de la web, en busca de algo mas productivo que el vientre de la Anderson.
Es que está por salir al aire mi amigo Julio, creador de este blog huracanense, desde la hermana república del Ecuador. Pienso que envidio la suave brisa del trópico que debe estar susurrándole al oído las palabras a decir. Miro a través de mi ventana y pareciera que el viento, mas pampero que nunca (y perdóneseme la expresión), quiere arrasar hasta con mi pobre inspiración.

Quedan un par de días apenas para que estemos arribando a la culminación del torneo culturalista, y como en cada recta final de campeonato, sea la categoría que sea, en el fútbol argentino y pampeano surge la palabra "incentivo".

Me pregunto, mientras espero a Julio y en “Aler Satelital” suena Strawberry Fields forever como para endulzar la tarde, si es que ya estaremos tan acostumbrados a esta situación, que se a tornado natural, y tan natural que poner en palabras lo que muchos sospechan y casi todos aceptan, ya no lleva mas que a generar tenues polémica de café, en el mejor de los casos.
En fin, todos los años, sobre el final del torneo, se habla de incentivo, que si bien en nuestra liga no se hace tan ostentoso, indudablemente existe desde antaño.

Recuerdo algún cajón de cerveza que obró de incentivo hace muchos años, por parte de un legendario zaguero de Huracán, para que se gane un partido en Darregueira; un asado para todo un plantel que desde un equipo de bien al sur se pagó a uno de la provincia de Buenos Aires para que le gane a otro de la misma localidad; varios corderos y lechones, chorizos y quesos, han sido premio de victorias o empates memorables.
Un caso muy reciente, que sufrí como ninguno, cuando otro equipo de muy al sur incentivó, dicen que con algo mas que preciados animalitos de Dios, a otro bonaerense, para que le deje servido el campeonato.
Y así cientos de recuerdos, muchos de ellos reales, otros tantos meras ficciones creadas por el folklore del tablón.

Distinto es cuando los incentivadores somos del mismo palo que el incentivado, cuando se hace desde la propia hinchada, o desde la misma dirigencia.
En tal sentido, es muy buena demostración de incentivo de los propios la bandera que dice “RUPPEL un gol = un chorizo”, fruto de la cual el goleador  debiera estar empezando a engordar, o las clásicas Heineken que un reconocido Barman trasandino le obsequiaba a un zaguero de mi querido Unión, por cada tiro libre convertido.

Algunos están de acuerdo, otros no, lo cierto es que nada hay que haga correr mas, jugar mejor, meter en cada pelota como si fuera la última de nuestra vida, que el amor por el juego, por los colores, por el hincha, por la pasión misma de jugar, cuando hay que ganar como sea, en donde sea, aun cuando no estemos por ganar nada más que el orgullo del amor por nuestra camiseta, y mucho más si al rival le va la vida en ese partido.
En definitiva, en el juego como en la vida misma, como en cada uno de nuestros días, nada incentiva más que el amor.

Por Perico Perez Araujo

jueves, 28 de junio de 2012

Libertad, la novia hermosa

Masaru Emoto comprobó a través de sus experimentos que las intenciones comunicadas en forma de palabras, oraciones, sonidos y pensamientos dirigidos hacia un volumen de agua influirían sobre la forma de los cristales de hielo obtenidos del mismo.
Según Emoto, la apariencia estética de los cristales dependería de si las palabras o pensamientos sean positivos o negativos.
El ser humano es casi un 80% líquido, y es mucho lo que se ha teorizado sobre el poder de la luna en la persona, algo para nada descabellado si tenemos en cuenta que es la luna y su influencia quien maneja las mareas y tantas otras cosas sobre la faz de la tierra.
También esto está ligado a la filosofía oriental ya que es por medio de la meditación, y de la intención de que las energías sutiles sean las que recorren nuestro cuerpo en lugar de las tensas energías que llevan al estrés, que se puede llevar una vida más placentera y sabia.

MECÁNICA DE LA LIBERTAD
La Holanda de los 70, con Cruyff como figura principal, conocida como la naranja mecánica, llevo a cabo un sistema que fue apodado futbol total, la principal característica de esta intención de juego era la versatilidad de sus jugadores para pasar de un puesto a otro, lo que habla de una gran ductilidad para poder desarrollar tamaña libertad (conocida es la jugada de la final que pierde ante Alemania, donde luego de sacar del medio el equipo naranja posee el control total del balón en base a una libre intención de desmarque y toque, apareciendo cruyff como último hombre, y ante la movilidad de sus compañeros y su capacidad de gambeta, llega hasta el area donde es derribado).
Si un equipo es visto como un sistema, algo bastante lógico por otra parte, sin caer en la estupidez de querer comparar personas con engranajes, y si además cada jugador es en si mismo un sistema, el japonés Emoto seguramente hubiera encontrado en este plantel un claro pensamiento positivo, y hasta quizá habría arriesgado que el pensamiento que predominaba en tamaña actitud seria el de la libertad

EN EL CAMINO
Cualquiera que de tanto en tanto arme su bolsito o su mochila, con la sana y necesaria intención de libertad que implica el viaje a nuevos lugares, seguramente habrá notado como el estado de ánimo cambia y el placer que esto arroja lo hace sentir a uno muy por encima de sus posibilidades cuando la norma mata el ritmo y la rutina nos apabulla de mediocridad…
El aire de liberación que se respira viendo como esos naranjas jugadores intercambian posiciones bajo una misma intención de libertad, sin estructuras que cohíban ni entorpezcan su vivenciar del juego, es el que también puede disfrutarse en la lectura de los libros de Jack Kerouac, donde EN EL CAMINO, su libro más conocido y no por ello el mejor, atraviesa a dedo la ruta 66 yendo de oeste a este por todo EEUU desde un océano a otro, para llenar sus pulmones de libertad y del disfrute que produce el placer de los caminos, burlandose de la mentira llamada SUEÑO AMERICANO.

NO LO MIRES DESDE AFUERA
De la misma manera el gran Atahualpa recorría los cerros calchaquíes y admiraba la luna con su alazan cantando yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar, y una novia muy hermosa que se llama libertad
La Holanda de aquellos lejanos años tiene hoy como seguidores de su actitud de libertad a varios equipos, en los que se destaca el Barcelona y la selección de España.
También nuestro gran Atahualpa, Rowin Wood con su genial Nippur de Lagash, el gran Kerouac afirmando la carretera es la vida, el rock nacional de los 70 y tantísimos personajes más nos han dejado un legado similar al mostrado por aquel viejo futbol cargado de libertad…
¿No sería bueno tenerlos muy en cuenta?

LA ÚNICA GENTE QUE ME INTERESA
"Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas." Dice Kerouac En el camino…
Y se anima a más, en esas reflexiones que sobre la vida surgen mientras un camino nos llama con los gritos desgarrantes que solo el silencio posee…
- Súbitamente comprendí que todas las cosas sólo van y vienen incluido cualquier sentimiento de tristeza: también se irá: triste hoy alegre mañana: sobrio hoy borracho mañana ¿Por qué inquietarse tanto? Todo lo que haces es encaminarte derecho a la tumba, un rostro cubre el esqueleto por un tiempo. Extiende esa cubierta del cráneo y sonríe… (Jack Kerouac)

por Hernán Nikolaus

jueves, 21 de junio de 2012

Retiros y despedidas

Fecha de despedidas la 18° del torneo de AFA. “Tres al hilo” debiera jactarse el magnánimo ente del futbol, como haciendo alarde de su pasión amatoria por el marketing deportivo.
La “Bruja” Verón el sábado, el “Mariscal” Milito el domingo, y el “Bichi” Fuertes el lunes. Si!!!, si don Julio!!!, a su edad, “tres al hilo” fueron nomás.
Lo cierto es que en un fin de semana en el que las noticias pasaron por las derrotas de quienes no debieron caer derrotados, la nota la dieron los retiros, despedidas incluídas, un poco mas, un poco menos emotivas.
El jugador se retira y se despide, pasa a ser otra cosa, después veremos que, si es que acaso importa. Su vida útil como tal ha finalizado y, en el mejor de casos, podrá transformarse en otra vida, si es que acaso hay vida después del futbol.

Me pregunto entonces, como han sido nuestras despedidas, las del pago chico del sur culturalista, y no recuerdo ninguna con algún grado de trascendencia.
En realidad nuestro futbol está colmado de retiros y las despedidas brillan por ausencia. Es que, muy a nuestro pesar, el retiro suele ser anticipado y triste, sin abrazos, sin aplausos ni pompas, sin mas que un puñado de recuerdos, en general ligados a derrotas y fracasos.
Por cuestiones laborales o de estudio, por lesiones mal curadas o jamás tratadas, en general el futbol te deja antes de que puedas dejarlo, y un día te ves del otro lado del alambre, con un dejo de nostalgia en la mirada, como queriendo dar un gran salto, para volver a pisar un verde que antes no era tan verde, y volver a ponerte una camiseta que antes ni siquiera tenía pinta de camiseta.

En nuestros estadios, quiérase o no, la mayoría de los espectadores son ex jugadores, muchos muy precoces, que alientan al cuadro de sus pasiones como queriendo retornar a al pasado cercano a conquistar un amor otrora no correspondido, consumado solo con el ingreso al campo.
Recuerdo cientos de ellos, tantos que no valdría la pena nombrarlos, que hoy son meros espectadores de un juego que se ha hecho para ser jugado,  y que todos queremos jugar.
Pero no todos pueden jugar, y son muy pocos los elegidos y predestinados a decidir el momento de su retiro y de su despedida, a manifestar esa máxima expresión de libertad que implica el decidir cuando, como y donde.

Por el contrario, la mayoría hemos sido presos de nuestras propias limitaciones, y sometidos al peor de los castigos, el retiro prematuro, tan impreciso que ni siquiera nos permite recordar su fecha. Alguno no se cuidaba los sábados, otro tenia demasiado mal carácter, estaba el vago que no entrenaba, el que se “rompió”, o simplemente aquellos que fueron condenados al ostracismo del eterno banco de suplentes o de la no convocatoria, lisa y llana, la peor de las condenas domingueras de ayer, de hoy, y de siempre.
En fin, como clama el tango, “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Por suerte nos queda la memoria, alguna instantánea vieja y raída, una gastada camiseta que no nos animamos a usar, alguna lágrima y un puñado de sonrisas, retratadas en la foto de la ficha del club que tan ilusionados nos tomamos, y en la que nos vemos tan lejanos, tan llenos de unos sueños que hoy, aun cuando el alambre frío pareciera querer impedirlo, no queremos dejar de soñar.

Por Hernán Perico Pérez

...Nota especial para que cada uno recuerde su retiro, el último partido, el día que colgaron los botines del fútbol de la Zona Sur...

sábado, 16 de junio de 2012

Hacerse cargo

Es un Sábado muy frío en La Pampa. Mañana de mate que pinto de celeste oriental. Suena La Vela Puerca, “Los hijos de los días” de Galeano sobre la mesa. Lo dejé ahí un rato, para ver a Instituto  visitando a Dep. Merlo, con la tele en silencio, para no embarrarlo con los relatos y no entorpecer la música.
El partido transcurre con mas pena que gloria. De pronto en el área de Merlo se pita. Penal!!!.
El pibe Dybala pide la redonda, viene de 9 fechas sin meterla, tiene apenas 18 años, y
la oportunidad de pasar a la historia o perecer en un mundo exitista en el que el futbol no es un abstracción.
Tal vez fuera mejor mirar para otro lado, si total hay 10 mas para patear un penal tan trascendente para la historia de La Gloria cordobesa. Pero no, el pibe la pide, el 9 en la espalda, la agarra, le da un beso, la acomoda, toma carrera, se acerca, y su zurdazo se va a las nubes
Una gran pena, sobre todo para los que intentamos gozar de aquello de lo que jamás hemos logrado ser la ocasión, el buen futbol.

Recuerdo entonces a nuestros grandes shoteadores de penales, esos que ni la pedían, esos que una vez oído el pitazo que marcaba la pena máxima, como por parte de magia, hacían que la pelota se posara bajo su brazo, bien dispuesta a ser objeto de tamaña ejecución.
Y me vienen a la memoria entre tantos, el Neneta Dieger en Unión, y en Gimnasia, el Poroto Berrojalbiz en Pampero, Claudio Kobak en Sportivo, Pascualito en Independiente, el Tuso Verna en Huracán y Nelson Rodriguez en Gimnasia, quien, según cuentan, jamás marró un penal en su larga carrera por el futbol culturalista.
Algunos otros los pedían, o estaba el típico reclamo potreril, “a mi me lo hicieron, yo lo pateo”.
Pero estaban además quienes, aun sin pedirlo, debían hacerse cargo de la situación.

Una tarde, parecida a la de hoy, en la cancha de Natura FC, se dio una situación por lo menos singular.
En la mañana de esa fría jornada, dos jugadores de Unión de Campos, habían arribado, “a dedo”, a su localidad minutos antes de la partida del micro que trasladaría al plantel hacia la localidad de Jacinto Arauz, luego de una agitadísima noche en la barra de una confitería guatrachense.
Apenas si tuvieron tiempo de buscar las pilchas en sus casas y subir al micro, tratando de mutar sus caras de resaca trasnochada en la de players recién levantados.

El partido era intenso y el marcador seguía cerrado cuando el arbitro pita penal para Unión y uno de aquellos jugadores, que no había oído el silbato, levanta su mano en airada protesta, gesto que fue interpretado por el DT, el recordado “Pucho” Valle, como un pedido desesperado para ser el shoteador.
Patealo! Le grito desde el banco, dándole toda la confianza a aquel delantero centro que apenas podía mantenerse en pié  y cuya mirada clamaba mas por una cama que por patear un penal.
Yo???’ preguntó sorprendido, casi inaudible. Pero sin amilanarse, la banda azul cruzada en el pecho, el 9 en la espalda, la agarra, le da un beso, la acomoda, toma carrera, se acerca, y su derechazo, tibio, apenas perceptible,  se va a los pinos que, atónitos, fueron testigos desde atrás del alambrado.

Por Perico Perez Araujo

jueves, 14 de junio de 2012

Elogio de la locura

Hace pocos días, en una charla post asado, el Kiko conto una historia de esas que muestran la linda LOCURA que a veces riega de frescura una cancha de futbol… su padre, que supo ser un volante por derecha talentoso de la COLONIA SANTA TERESA, en aquellos años en los que el futbol era mucha calidad y no tanta marca, gambeteo a varios defensores y se SENTO sobre la pelota a esperarlos para volver a gambetearlos…
Esa jugada, que obviamente fue muy festejada, comenzó a ser asiduamente pedida por la parcialidad colonial, lo que despertaba broncas y bardos varios…

También recuerdo al gran René Higuita cuando en Wembley, conocida como la catedral del futbol hizo la gran escorpión en un cerrado 2 a 2… inolvidables fueron las locuras del loco Gatti, gambeteando jugadores, descolgando centros con una mano a centímetros de lo que sería el cabezazo al gol de un contrario y recuerdo en un Boca River cuando ante un mano a mano inminente el solo levanto la mano y se quedo parado como dando por descontado que el árbitro había cobrado orsai, a lo que el delantero, que creo que era Silvani, detuvo su carrera para mirar y protestar al juez de línea, hecho que aprovecho el arquero para correr y tomar el balón ante la risa de todo aquel que miraba el partido y contaba con un mínimo de humor para celebrar tamaña avivada…

En las canchas de nuestro futbol muchas deben haber sido las locuras ocurridas, a mi memoria vienen jugadas varias de Pablo Arriagada, un jugador impresionante que paso por aquella zona llenando los ojos de futbol y que ahora ha vuelto para seguir regalando sus engañifas hechicerías…
Hubo tres jugadas en particular que me quedaron grabadas, en una a toda velocidad enfrento a ese muy buen central apellidado Beck, que jugara luego en Huracan, en ese momento defensor de Campos de Acha, y amagando a pisarla y detener la carrera continuo con su corrida hacia el gol, dejando a este gran zaguero totalmente parado, también recuerdo en una visita de Pampero a Belgrano de Santa Rosa, ante un tiro libre, se paro como para patear de zurda, siendo él un derecho con una pegada de notable precisión y con un zurdazo bajo dejo a todos confundidos y a buscarla a la red, y en un partido contra Sportivo San Martin ante la marca de un recio y muy buen marcador central, cuyo nombre no recuerdo en estos momentos, que creo que venía de jugar en Morón, uno de los jugadores que con mayor firmeza he visto jugar por aquellos lares, parado pegado al banderín del corner, con el rudo defensor frente a él a no más de un metro de distancia, la pelota bajo su suela, la cuchareo pasándola por encima de su atónita mirada y pasando por el costado se llevo la pelota, ridiculizando a este zaguero que de ingenuo no tenía nada, pero que jamás imagino tamaña locura del gran talento bahiense.

También Pablo Hernández era un jugador habituado a sorprender con sus talentosas locuras, deslizándose por la cancha más que corriendo, haciendo todo como sin esfuerzo, improvisando con mucha calidad, y con quien también tuve la suerte de compartir locuras varias fuera de la cancha en aquellos tiempos jóvenes que siempre se añoran cargados de nostalgia.

También nuestro recordado Beto Riera jugando en la reserva de Huracán, en un partido que creo se disputaba en Darregueira, se ve que molesto por lo que él entendía como una muy poco comprometida marca de sus jugadores, le dio la pelota al 9 contrario para que meta el gol que finalmente termino dando en el poste salvador, ante la pasividad de ese bello personaje tanto dentro como fuera de una cancha, y con quien también tuve la suerte de compartir momentos de su locura en aquellos buenos tiempos…

El genial escritor Edgard Alan Poe comenta sobre la locura, “la ciencia no nos ha enseñado aun si la locura es o no lo mas sublime de la inteligencia”…
Antonin Artaud, en esa genial y lucida critica titulada carta a los poderes, en su carta a los directores de asilos de locos, donde el pasó un tiempo, afirma “… Los locos son las víctimas individuales por excelencia de la dictadura social. Y en nombre de esa individualidad, que es patrimonio del hombre, reclamamos la libertad de esos galeotes de la sensibilidad, ya que no está dentro de las facultades de la ley el condenar a encierro a todos aquellos que piensan y obran. Esperamos que mañana por la mañana, a la hora de la visita médica, recuerden esto, cuando traten de conversar sin léxico con esos hombres sobre los cuales -reconózcanlo- sólo tienen la superioridad que da la fuerza…

El escritor Mark Twain propone “plantearnos que estamos todos locos, eso explicaría como somos y resolvería muchos misterios…
Puede uno llegar a pasar por loco, pero qué más da, quédese un rato mirando la cancha vacía de su equipo, esa cancha que albergo su locura por una jugada que cargada de demencia lo llevo a colgarse del alambrado y dejar que la belleza de la sinrazón se apodere totalmente de usted, hágame caso, quédese aunque pase por loco, mirando esa cancha vacía… si dejamos que la sana locura que se necesita para poder vivir se apodere de nosotros veremos que hay sombras que rememoran las artísticas chifladuras que se han hecho tiempo atrás, en las viejas canchas de nuestra zona, en nuestras pampas bien al sur…
Finalmente, cada loco con su tema…

por Hernán Nikolaus

jueves, 7 de junio de 2012

Riquelme, el último Alquimista

Para los alquimistas el fabricar tanto la sutileza espiritual, como el oro como metal (el primero de estos tomado con mayor importancia que el segundo), era un trabajo LENTO, PRECIOSO
Algo que tanto he escuchado como crítica hacia Riquelme (el alquimista que convierte en oro cada pelota que toca, y que juega al futbol con una claridad mental y espiritual que se asemeja al resto de los mortales cuando despreocupadamente vamos al kiosco a buscar una birra), es su supuesta lentitud, como si crear la jugada que desequilibre una defensa se tratara de algo que deba hacerse a la BARTOLA, lo que el gran estratega propone es un trabajo de ARTESANO, que nada tiene que ver con la idea de mundo que nos plantea este capitalismo salvaje que quiere de sus sujetos un apresuramiento para generar activos que luego se traduzcan en un apresurado consumo para así seguir manteniendo lo cíclico de este sistema.
El alquimista es un CREADOR que tanto en lo espiritual como en lo material (ciencia esta conocida como química), solo llegara a la culminación de su trabajo de forma SUTIL, PRECIOSA, SIN APRESURAR, buscando el resquicio justo para la maniobra adecuada…

Riquelme en su juego parece seguir esa máxima de la alquimia, no dejándose dominar por la fuerza negativa de la emoción, del temor, de la incertidumbre, manifestándose dentro de la cancha con una clara intención de ARMONIA y PACIENCIA en pos del bello logro de una decisión acertada de acuerdo a la lectura de lo que pide la jugada, de lo que entrelineas lee del partido.
Un gran escritor, Charles Bukowski, en uno de sus poemas brinda consejos a seguir para ser un buen poeta, haciendo mención a la PACIENCIA y AUTOCONFIANZA que se debe tener, al TEMPLE que nunca se debe perder…

No te preocupes por los jóvenes nuevos valores, nos aconseja el gran Bukowski, solo toma cerveza, no te exijas, duerme hasta el mediodía, evita pagar las cosas a término, y si tienes capacidad de amar, amate primero a ti mismo, pero siempre se consiente de la total derrota, sea por buenas o malas razones, un sabor temprano de la muerte no es necesariamente una mala cosa, y, por sobre todas las cosas, como la araña, se PACIENTE, el TIEMPO es la cruz de todos…

Un poeta del futbol como Riquelme es un diagramador de jugadas pacientes, y se encuentra allí un paralelismo con el haiku, forma de poesía del antiguo Japón, que sobrepasa la intención poética en busca de una mayor aspiración espiritual, consta de una estrofa de tres versos de 5, 7 y 5 silabas respectivamente, siendo esta la forma mas breve y paciente de poesía que se halla hecho.
Hay poetas que han pasado toda una vida para crear solo uno de estos breves poemas, donde cada visión y sentimiento que el discurrir les deparo fue llevada sin prisa y con mucha sutileza a la creación del haikus que creían adecuado para despedirse de su paso por esta existencia…

El gran Bukowski, nos alerta de lo importante de la PACIENCIA, como también lo hacen las sabias FILOSOFIAS ORIENTALES, como aquel PROVERBIO CHINO que dice “quédate a la orilla del rio y veras pasar el cadáver de tu enemigo flotando…
…Y como ya lo dijo Dios cruzándose de piernas, he hecho demasiados poetas pero muy poca poesía…” Charles Bukowski.
Es cierto Chinaski, solo te falto agregar que Dios ha hecho además muchos jugadores de futbol pero muy pocos Riquelme…

por Hernán Nikolaus

jueves, 31 de mayo de 2012

¿Qué será de Natura FC?

La semana pasada un nuevo aniversario de la muerte de Atahualpa Yupanqui trajo sus sabias y bellas canciones o palabras, como bailando entre remolinos que se vuelven profundos entre el brillo del pedregal…
Recuerdo una historia contada por el mismo Atahualpa, con esa paz que solo la sabiduría de los caminos pueden dar, en donde luego de cenar en un campo, allá por el Cerro Colorado, antes de que se vuelva el lugar donde levanto su casa, fue acompañado por un peón del lugar, que lo iba a guiar hasta un camino cercano. El caballo del peón tranqueaba varios metros adelante, y este cantaba, según Atahualpa, una bella canción… Yupanqui taloneo el caballo y lo alcanzo, para oírlo mejor, el peón dejo de cantar…
Canta usted muy bien, dijo Atahualpa, siga, a lo que el peón contesto, no, yo no sé cantar, acá puedo cantar porque está el cerro…

La naturaleza inspira, no hay novedad alguna en esto, y hemos sido varios los que al notarnos en desequilibrio con nosotros mismos y con los demás, con el cosmos todo, nos hacemos un viaje para intentar curar el alma…
Son varios los sabios filósofos orientales que sobre esto versan, aconsejando ir por lo menos una vez al año a algún lugar al que nunca hemos ido, toparse con la magia de los caminos nuevos parece ser una forma de renovar lo cansado y viejo de nuestro espíritu…
Kandinsky hablo de los sonidos de los colores, y de lo que ellos transmiten… “el color ejerce una influencia directa sobre el alma”, dice el gran pintor…

Una nueva fecha de las eliminatorias esta por arrancar… la selección argentina obtuvo su último mundial, con un Maradona determinante como quizá nadie lo ha sido ni lo será, además de contar con un equipo que funciono muy bien, con jugadores con mucho temple y personalidad, sumada también a la inspiración de varios de ellos…
Para aclimatarse a la altura se fueron por un largo periodo a entrenar a Tilcara, y de allí a México
Así como aquel paisano que acompañaba a Atahualpa cuando cruzo por el cerro colorado canto bellamente y era además consciente de que era el cerro el que lo hacía cantar bien, cabe preguntarse en cuanto habrá influido la belleza de las montañas de colores y los ríos de chocolate de Tilcara

El amarillo combinado con el azul lleva a lo enfermizo, a la locura furiosa, a la rabia ciega, habrá sido un fragmento del cielo mezclado con el sol lo que hacía que Rodwein, aquel numero 5 de la colonia campeona del 83, tome la lanza y trabe con fuerza con sus dos piernas cada vez que en su gambeta la pelota se iba larga, o lo que hacia que Fredy Corchete arrastre su humanidad para evitar el desborde de un wing, o que el Pelusa Palacios choque contra el mas fornido centro delantero dándolo por tierra o un salto ganador en la altura del Toti Bisterfield?
Qué extraña visión, cual fue el color que le daba vida a los terribles zapatazos en velocidad del gran Guerrita, que color habrá sido el atardecer que se fijo en El Tuso Verna para definir con una bicicleta, o un enganche de aquel wing de Independiente apodado Pascualito, o ese dribling en velocidad de Humberto Garcia, o las gambetas de Falcon, o la claridad de Niki Dominguez, o los desbordes de Neneta

También vi a un equipo que parecía inspirado en los colores más sabios de los atardeceres, o habran sido las aves? Aquel Natura que jugaba casi sin reventarla nunca, dando destino seguro, con la paciencia que da el celeste cielo, la frescura de los verdes caminos o el atrevimiento que que dan los pajaros al volar zigzagueantes…
¿qué será de esa cancha, en la que tan bien se jugó al futbol?
las aves pasan de largo, hacia los montes se van, solo queda un gran silencio, tendido en el salitral…Atahualpa canta con el viento mientras una vieja cancha se ha quedado sin gritos, al sur, allá por Jacinto Arauz

por Hernán Nikolaus

jueves, 24 de mayo de 2012

Las normas matando el ritmo

Un otoño cubierto de gris acompañaba mis cansinos pasos de lunes… me detuve en el parque, suelo hacerlo cuando una tarde libre me sorprende, me gusta mirar los arboles gigantes que lo pueblan, descubro el silencio que habita en nosotros cuando dentro nuestro ya no hay ni lo que fue ni lo que vendrá…
Cuando las normas no se hacen dueños de nuestra mente y dejamos aflorar la paz del estar en este momento y solo en el…
En los silencios más bellos canciones lejanas nos cantan dentro… “el ritmo del lunes ya no camina…” y las canciones pasan y juegan en nosotros con armónicas asociaciones…

El grito de una mujer llamando a otra…
_ ¡¡¡¡ Clara!!!!!!!
Y otra canción, esta vez de Chinoy, y una frase que sobresale de las demás… LAS NORMAS MATANDO EL RITMO…
Un pensamiento soberbio, pensé…
Un picado se desarrollaba en el parque, el juego no se interrumpía, era un vaivén de ataques y jugadas, muchas veces malogradas debido a la poca destreza mezclada con la inactividad de quienes disfrutaban del detenerse de la vida cuando el juego nos atrapa…

LAS NORMAS MATANDO EL RITMO…
Hace un par de meses atrás veía un partido de Newells contra no recuerdo que equipo y recuerdo al Tata Martino protestando no por lo que creía injusticia en los fallos de quien arbitraba, sino por cobrar todo el tiempo cualquier tipo mínima fricción, Martino, cuyo equipo tenía como premisa atacar por todos los wines a su ocasional contrincante, se quejaba… Tranquilamente lo podría haber hecho cantando ese fragmento de la canción… LAS NORMAS MATANDO EL RITMO… sumado a eso esta ese extremismo que tienen muchos equipos del futbol argentino de ir al buscar el centro con todos los grandotes aun en casos en que el tiro libre está alejado del área y solo será un pelotazo frontal… mucha parte del juego discurre aburrido en ese acomodarse para el lejano tiro libre…

No solo se trata de arbitrajes que cobran hasta lo que no es, y que lo vuelven muy cortado al juego, sino también esa orden táctica que le quita interés al espectáculo y sorpresa a los ataques…

Las normas en exceso parecen quitarnos la dinámica armonía que nos pide a gritos nuestro interior, apabullados por las pautas no movemos entrecortados, sin swing, la naturalidad se choca contra un cristal como un pez en una pecera, como un perro encadenado, y un partido de futbol parece desarrollarse como en un laberinto de NORMAS sin salida, MATANDO de brote cada intento de jugar, EL RITMO ofrece el triste espectáculo que ofrecen las calles torpes de la ciudad dominada por los automóviles…
Salí del parque, en una transitada avenida un árbol crece a medias, como puede, en la pequeña porción de tierra que le fue destinada…

...Escuchá a Chinoy... Klara...
por Hernán Nikolaus

jueves, 17 de mayo de 2012

Arquero atrapa recuerdos, sin rebote

Hay personas que se vuelven parte del paisaje, por su habitualidad en el cuadro que nuestra mente fija por días y días, y que tienen el suave destello de lo cotidiano…
Unos albañiles se habían vuelto usuales dentro del paisaje que forma mi camino hacia el laburo, los veía haciendo una vereda de cerámicos color borravino, o comiendo unos sándwiches y también jugando a los naipes, sentados en baldes, con las cartas en la mano y con una tabla sobre una carretilla tratando aunque mas no sea de empardarle al cansancio en esos pequeños recreos que se tomaban…
Forman parte de un paisaje tan natural que solo cuando se van uno parece percatarse de ellos…
También en mi barrio hay una canchita de futbol, y por esas asociaciones que tiene la mente, un tanto inexplicables a pesar de las miles de teorías que sobre ella versan, percibí que en el futbol el jugador más habitual al paisaje es sin dudas el arquero, que rara vez abandona el arco, nada más familiar que un hombre vestido diferente al resto parado bajo los tres palos…
Recordé cuando en el futbol infantil Javier Dalmas (que no solo era impresionante jugando al centro, sino que ante cualquier baja del arquero se ponía los guantes y lo hacía como el mejor), rompió con esa habitualidad del paisaje y comenzó a gambetear jugadores hasta que un central que perdió la paciencia lo hachó sin más, ya casi entrando al área…
El recuerdo me llevo a aquellos arqueros que tuve la suerte de ver en mis pagos, algunos de ellos como compañeros de la canchita y la vida, como Gustavo Coria, a quien vi crecer hasta verlo convertido en un buen arquero campeón con pampero, Tito Gaiger, gran arquero y compañero de entrenamientos y asados, cuando uno de puro pibe nomas le hacía a la redonda y el ya era un consagrado jugador de aquellos lares…
También recuerdo a Sergio Diaz, quien alcanzo un buen nivel, y a Gustavo Galarraga, un arquero que jerarquizaba aquellos campeonatos de la zona sur…
También vino a mi memoria un arquero de la Colonia Santa Teresa campeón creo que del año 83, yo era muy pibe en esas épocas, y le vi hacer una atajada que nunca mas volví a ver, creo que era en un partido entre la colonia santa teresa y Unión de villa iris, un tiro libre muy cercano al área que se desvía en la cabeza de uno de los que formaba la barrera, el diminuto arquero se había jugado hacia el palo al que iba la pelota antes de ese infortunado descarrió, ya se lo veía derrotado, pero no, como si fuera el gran David Carradain en la serie Kun Fu, voló con sus pies hacia el lado contrario al que iba su cuerpo y saco una pelota increíble al córner… el ¡CHELO! ¡CHELO! de la hinchada local no se hizo esperar…
También recuerdo arqueros históricos, pero no ya sus nombres, en otros equipos de la zona…
Seguramente quienes se arriman a hojear estas humildes notitas podrán avivar las llamas de la nostalgia que provoca lo que alguna vez fue, y puedan con su participación recordar a aquellos defensores de los tres palos de aquellos viejos arcos que se nos muestran con la familiaridad paisajística de lo habitual y cotidiano en las frías tardes, y como un arquero que vuela y atrapa un recuerdo sin dar rebote, nos traiga algún protagonista de aquellas canchas enmarañadas por los vientos de lo fue y por lo tanto será por siempre…

por Hernán Nikolaus

jueves, 10 de mayo de 2012

El recuerdo de los creadores del pique nunca traicionero

El frío que en mi casa hacía, y que por ser de los primeros lo agarran a uno con el coraje medio endeble, como si cada invierno uno debiera procrear un escudo interno para poder hacer pata ancha ante el viento sur, me llevo hacia el bar Ángeles a por la promo de whiskies

Mientras Morrisey sonaba cargando mi mente de recuerdos, me puse a ver un partido viejo de Boca por la Libertadores que sin sonido mostraba una pantalla del bar, debería ser del año 93 o 94, jugadores como el Polillita Da Silva, el Chino Tapia y el gran Beto Márcico hacían de las suyas…
Que épocas aquellas, todos los equipos tenían un enganche sino varios que ya hacían que el sentarse a ver un partido tenga sentido.

Tome un sorbo que reactivó mi Chakra a nivel garganta y pensé si en realidad no eran aquellas las ideas que circundan a alguien que se va viniendo viejo, como diría Pappo
Morresi, Francescoli, el Tata Martino, el Loco Dalla Líbera, Rubén Paz, el Negro Palma, Colombati, Bochini, Ortega Sánchez, el negro Rentera, Sabella, Silas, fueron algunos nombres que desfilaron por mi mente mientras degustaba un Johnny Walker etiqueta negra…

Observando por la ventana empañada que da la vereda de esta vieja ciudad, la música me llevo a mis pagos, y a pesar de que fueron muchos los años que no he andado por allá, el recuerdo de los grandes creadores de aquellas canchas peladas y de pique traicionero me devolvió la imagen de un Hugo Negrin, un Chacarero García, el Tuso Verna, Pelín Hernández, El Poroto y el Ruso Berrojalbis, Claudio Kovak, el Neneta Dieguer, Humberto Salazar, Pablo Arriagada, Guerrita, Luis Baretto, el Enano Castaño y hasta el Negro Pared, aunque su juego no era tan exquisito, también se me antojo incluirlo quizás también por las buenas charlas que he tenido el honor de entablar con él…
y los que seguramente me estoy olvidando…

El hincha siente admiración por esos jugadores que manejan el ritmo de su juego como si escucharan esa voz interior de la que Hermann Hesse hacia eje de sus bellas novelas y cuentos que tanto enriquecen a quien se sienta a volar a la justa velocidad que proporciona la lectura.
Ninguno de los dos sabemos con qué fin ahora vacías tu vaso, parecía decirme el gran Hermann, pero aquello que tú tienes en tu interior, aquello que conforma tu vida, si lo sabe; y es bueno tener conciencia de que en nosotros hay algo que lo sabe todo y lo hace todo mejor que nosotros…

Esos jugadores que se plantan ante la más brava circunstancia con la prestancia de quien se está tomando unos mates a la sombra de un sauce llorón de su conocido patio parecían haber comprendido esto que también comprendió Hermann
Esos jugadores a los que la pelota no les picaba mal nunca, que nunca caían en la vorágine de la ansiedad a la hora de una gambeta, un pase, una pisada, una pausa
Esos jugadores que dentro de una cancha solo concebían el deber y el destino de jugar solo como ellos lo sentían, jugando entregados por completo a la fuerza de la naturaleza en ellos activa donde cualquier pique incierto del balón los encontraba preparado para todo…
Esos jugadores que amaban la pelota y a través de ese amor se encontraban a sí mismos, me dijo la voz de Hesse saliendo del fondo casi acuoso del whisky que ha derretido los hielos de la noche, esos jugadores que no estaban separados de los demás por barreras en su amor al futbol, sino por una manera diferente de ver las cosas…

Desde la distancia y la cercanía que proporciona la nostalgia, elevé mi vaso hacia el sur y la voz un tanto quebrada por un bello nudito en la garganta dejo escuchar solo para mis adentros un sentido salud compartido con todos aquellos que hemos disfrutado de estos enganches que llenaron de magia aquellas tardes frías de la liga de las pampas que están bien al sur…

Por Hernán Nikolaus

jueves, 3 de mayo de 2012

Metegol en las pampas malditas

Luego de pasar casi cinco días mayormente sobre su hamaca paraguaya, Edago camino por la ciudad.
El inconfundible ruido metálico de un gol de metegol saco a edago del letargo de la contemplacion.
Recuerdos de otro lugar llenaron su ser.

Recordaba la habilidad que había adquirido en ese juego. Un juego donde sutileza y potencia debían conjugarse para, según creía Edago, ser alguien respetado en ese ámbito. El juego es apasionante para Edago por donde lo mire. La velocidad y los reflejos se debían combinar con la pausa y la sutileza para engañar al rival tanto con lo inesperado de la maniobra como (en caso de que el rival intuya lo que uno va a hacer), la velocidad para que aun así se pueda superar el bloqueo de aquellos defensores de metal.

La concentración era determinante en su juego, pensó Edago, pero también lo era la velocidad y la sutileza en el manejo de sus jugadores. Siempre se sintió favorecido por haber nacido zurdo y que lo retrogrado de la educación le obligue a utilizar la mano derecha para escribir, aun en contra de su naturaleza. Con ello había ganado en dominio en su mano derecha manteniéndolo, aunque menguado, en la izquierda. Este hecho hacia que el juego de edago se volviera muy ofensivo, ya que su mano derecha se encargaba de la delantera y en posición defensiva podía despejar e incluso convertir con la mano izquierda, mientras con la derecha levantaba el mediocampo y con apenas un movimiento estaba presto a contraatacar, mientras por lo general sus rivales debían retroceder para tomar la defensa con su única mano hábil, la derecha, regalando de esta forma la iniciativa, maniobra suicida ante la velocidad del mediocampo y los reflejos de la delantera de edago.

Claro que edago no era solo velocidad y reflejos, aunque eran estos muy notorios en el. Contaba con la sutileza de una delantera con variantes varias, desde el clásico gancho hasta el amague de gancho y su posterior pase a un wing. El wing derecho convertía potente y seco, con un ruido áspero que tanto disminuía a sus rivales. El wing izquierdo convertía como una briza leve en el calor del verano, casi sin darse a conocer, sin ser vista, con la placidez que tanto humillaba a sus rivales. Para edago los goles con el wing izquierdo tenían algo especial, debían ser realizados con una sutileza y precisión perfecta para que lleguen al fondo del arco. Era la jugada que más le gustaba a edago, y también la que más fallaba.

Hacía mucho tiempo del último partido, rivales de escaso nivel habían hecho que se vaya alejando del juego hasta que este paso a formar parte del universo de los recuerdos.
Edago sabía perfectamente que jugar al metegol era lo que mejor sabía hacer en esta vida.

Por Hernán Nikolaus

jueves, 19 de abril de 2012

Armando, el Samurai de Villa Libertad

ARMANDO, EL SAMURAI DE VILLA LIBERTAD

EL SUPER DEPO

Aquel mediodía de 1993 el sol se mostraba pleno en el cielo, y el viento heavie de siempre se había transformado en una brisa lenta.
Comencé a caminar, como era mi costumbre, hacia el rio negro, tratando de encontrar una explicación a no sé qué dilema que me venía perturbando desde mi llegada a Viedma.
Había escuchado por radio que el súper depo, Deportivo Patagones, jugaba de local ese día, era bueno lo que se hablaba de ese equipo…
Recuerdo llegar al catamarán que me cruzaría al otro lado del rio a la ciudad que yo veía desde esta orilla y que de tanto en tanto visitaba, atraído por las antiguas casonas y sus calles con inclinaciones casi surrealistas.
Una vez llegado a la cancha vi que no era muy complejo saltar el alambrado trepándome primero a un gran árbol, lo frio de la tarde y un resbalón dada la escasa suela de mis zapatillas hizo que me resienta de un viejo desgarro en mi pierna izquierda, por lo que entre a la cancha con los pocos pesos que tenia intactos pero con una ligera renguera.
Me ubique en la tribunita lateral, un relator un tanto corto de vista se quejaba de lo pequeño de los números del equipo visitante, así que colabore con su trabajo diciéndole que numero tenía en su casaca el jugador que llevaba la pelota.
El súper depo era un gran equipo, con tres delanteros muy rápidos…
Gano el partido pero no brillo demasiado esa tarde…

EL VIEJO SILBADOR
Volví a cruzar el rio en el catamarán, la barcaza producía sobre el lomo del oscuro torrente lentos acurruques…
Una vez llegado a la otra orilla, me senté a observar como el rio se volvía cada más oscuro.
La tarde llegaba a su fin, el domingo se volvía noche…
Desde atrás de un resquebrajado barco abandonado, un hombre viejo se acercaba silbando un lento tango…
Hola, me dijo, te veo cara conocida… ¿puede ser del bar que está cerca del cementerio?
Así es, respondí, suelo pasar a tomar algo de tanto en tanto…
Si, no son muchos los pibes que se sientan en esas viejas sillas, por eso te recuerdo… ¿y qué andas haciendo por acá?
Fui a ver al depo, y me quede a ver caer la tarde…
Ah, dijo el viejo, el futbol… yo después de verlo jugar al samurái Armando nunca más me intereso…

EL SAMURAI ARMANDO
_ ¿el samurái Armando?...
_ si, nunca escuchaste hablar de él?... era mejor que Maradona… el crack de Villa Libertad… llego un día a la villa, se pasaba horas sentado quieto, sin hacer nada… decía que había compartido caminos con un viejo samurái que andaba por la zona de la cordillera, por Villa Pehuenia, creo… parece que los samurái fueron los guerreros más letales de la historia de la humanidad, basaban su poder en la contemplación de la belleza, de ese vacío se nutrían de poderes… sin vacio previo no hay lugar para lo creativo, solía decir el samurái Armando, y no decía mucho mas… acostumbraba responder como los maestros Zen, todas sus respuestas tenían cierto grado de desorientación, una verdadera respuesta siempre debe aportar una nueva perspectiva, decía… cuando le preguntaba porque estaba horas quieto citaba a Lao Tze, el que conoce a los demás es inteligente, el que se conoce a sí mismo es sabio… jamás falló un tiro libre… había aprendido que el tiempo no existe, que solo existe el aquí y ahora, por ende no tenía miedo ni sentía la presión… su mente se aquietaba y era infalible… jugaba con mucha liviandad, no perdía energías por tener la mente confusa, se lo veía muy armónico… si… el samurái Armando fue el mejor jugador de futbol de la historia… pero solo jugaba por jugar, lo que realmente lo tenía atrapado era la pintura… decía estar buscando el color del tiempo que no existe… la última vez que lo vi iba rio abajo, en una barcaza pequeña… me dijo que se iba a vivir a orillas del mar, que ya había descubierto el color del tiempo que no existe, cuando le pregunte qué color era levanto un cuadro y me lo mostro desde lejos… a la pucha¡¡¡ ya es tarde, se me va el bondi, cuando andes por el bar la seguimos…
El viejo se alejo silbando ese viejo tango lento, su figura y el domingo casi noche parecían hechas la una para el otro…

EL COLOR DEL TIEMPO QUE NO EXISTE
El color del tiempo que no existe…
Debe ser de una belleza inigualable…
¿Será como este rio?
¿o será incoloro?
¿Estará en algún lugar de este planeta?
¿O estará dentro de uno, cuando se logra olvidar el tiempo y simplemente se vive de instante a instante, como vive este rio que corre mientras los hombres sin respuestas nos sentamos a su orilla en busca de cosas que quizás ni siquiera existan?

por Hernán Nikolaus

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